
La expansión de la oferta mundial comienza a perder fuerza y el nuevo equilibrio podría impulsar las cotizaciones internacionales. Para la cadena uruguaya, el escenario abre oportunidades, aunque persisten riesgos por costos, clima y demanda.
InfopaísEl presidente de la República, Yamandú Orsi, intervino este jueves ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, en Nueva York, como parte de la agenda internacional que desarrolló durante la semana.
Ante jefes de Estado y de Gobierno de todo el mundo, Orsi presentó a Uruguay como un país que concibe la acción pública desde una premisa: “gobernar es, ante todo, trabajar por el bienestar de las personas”.
A partir de esa definición, el mandatario ubicó a la paz como uno de los principios centrales de la tradición uruguaya.
“No concebimos la paz simplemente como la ausencia de guerra”, afirmó. Para Uruguay, implica construir las condiciones para que las personas puedan vivir, trabajar, educar a sus hijos, desarrollar sus proyectos y mirar hacia el futuro sin miedo.
Orsi reivindicó el papel de Uruguay en las misiones de paz de Naciones Unidas y ratificó su disposición a continuar contribuyendo a esas tareas.
“Sigan contando con Uruguay para ello”, expresó.
El presidente sostuvo que la paz debe construirse de forma permanente y que no puede existir una valoración diferente del sufrimiento según dónde ocurra.
“No puede haber una paz para unos y otra paz para otros. No hay sufrimientos que importen más porque ocurren más cerca, ni vidas que valgan menos porque nacieron en otro territorio”, afirmó.
En ese marco, mencionó las consecuencias de las guerras, los desplazamientos, la pobreza, el crimen organizado, el terrorismo y las tiranías, y aludió también al sufrimiento provocado por bloqueos económicos prolongados, como el que afecta al pueblo cubano.
El compromiso de Uruguay, afirmó, consiste en buscar caminos de entendimiento, abrir espacios de diálogo y contribuir a encontrar soluciones pacíficas, sin que ello implique indiferencia frente al sufrimiento o desconocimiento de las responsabilidades.
Otro de los conceptos centrales del discurso fue la reivindicación de la humildad como principio para las relaciones internacionales.
Orsi recurrió a una expresión habitual en Uruguay: “nadie es más que nadie”.
“Ningún país es dueño de la verdad absoluta. Ninguna nación tiene el monopolio de las soluciones. Ninguna sociedad puede pretender que su experiencia histórica sea universal”, afirmó.
También sostuvo que ningún pueblo debería ser obligado a elegir entre modelos impuestos desde el exterior.
Para el presidente, esa concepción no supone debilidad, sino reconocer las propias limitaciones y, al mismo tiempo, confiar en las capacidades de los demás.
Orsi planteó que la experiencia uruguaya de convivencia entre diversidad de ideas y construcción de acuerdos puede constituir también un aporte a una comunidad internacional atravesada por crecientes divisiones.
Frente a una agenda internacional atravesada por los debates sobre crecimiento económico, inteligencia artificial, transición energética y nuevas tecnologías, Orsi llamó a no perder de vista las necesidades básicas que todavía condicionan la vida de millones de personas.
Recordó que, mientras se discuten esas transformaciones, muchas familias siguen enfrentando problemas elementales como alimentar a sus hijos, acceder a una vivienda, conseguir un empleo o vivir sin temor.
“El desarrollo tiene sentido cuando mejora la vida de las personas. La economía tiene sentido cuando está al servicio de la sociedad. La tecnología tiene sentido cuando amplía nuestras libertades y nuestras oportunidades. Y la política tiene sentido cuando es capaz de transformar la realidad para llevar felicidad a nuestra gente”, afirmó.
Ese concepto articuló buena parte de su intervención: el progreso no debe ser evaluado únicamente por el avance económico o tecnológico, sino por su capacidad para ampliar las oportunidades y libertades concretas de las personas.
Orsi reclamó también una actualización de las instituciones multilaterales.
El presidente sostuvo que el mundo necesita organizaciones internacionales más eficaces, representativas y cercanas a las personas, capaces de responder a los nuevos desafíos globales.
Más adelante, señaló que la existencia de Naciones Unidas conserva plena vigencia, pero advirtió que la organización debe evolucionar al ritmo de los cambios geopolíticos.
Planteó la necesidad de fortalecerla, actualizar sus mecanismos de decisión y garantizar que las resoluciones adoptadas sean respetadas.
También cuestionó que las decisiones internacionales permanezcan condicionadas por un reducido número de países.
“No podemos seguir siendo rehenes de la voluntad de unos pocos países que se pueden contar con los dedos de una mano”, sostuvo.
En ese mismo tramo del discurso, defendió el respeto a la soberanía y a las fronteras nacionales como parte del orden internacional.
Orsi cuestionó además las simplificaciones con las que suelen abordarse las confrontaciones internacionales.
“Esto no es entre ‘malos y buenos’”, expresó.
El mandatario advirtió sobre los cambios de criterio que pueden producirse en función de alianzas o intereses circunstanciales y reivindicó la necesidad de mantener principios estables en las relaciones internacionales.
Frente a un escenario mundial de creciente polarización, sostuvo que ningún país puede construir su bienestar de manera aislada y que el futuro dependerá de reconocer la profunda interdependencia existente entre las sociedades.
Hacia el cierre, Orsi ratificó los principios que orientan la posición internacional de Uruguay.
“Uruguay seguirá apostando por el diálogo, por el multilateralismo, por la cooperación, por el derecho internacional y por la solución pacífica de las controversias. Y, sobre todo, por la dignidad de cada ser humano”, afirmó.
El presidente llamó a utilizar la Asamblea General como un espacio para buscar acuerdos y no exclusivamente para profundizar enfrentamientos.
“Poco aporta a los objetivos de la ONU utilizar solamente esta tribuna para acusar y atacar. El fuego no precisa más combustible. Aprovechemos mejor esta instancia y démosle otra oportunidad a la paz”, concluyó.
La intervención terminó con una definición que sintetizó el planteo del mandatario sobre la responsabilidad colectiva frente a los desafíos globales:
“Somos y nos transformamos juntos”.

La expansión de la oferta mundial comienza a perder fuerza y el nuevo equilibrio podría impulsar las cotizaciones internacionales. Para la cadena uruguaya, el escenario abre oportunidades, aunque persisten riesgos por costos, clima y demanda.

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24 de setiembre de 2026








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