
La expansión de la oferta mundial comienza a perder fuerza y el nuevo equilibrio podría impulsar las cotizaciones internacionales. Para la cadena uruguaya, el escenario abre oportunidades, aunque persisten riesgos por costos, clima y demanda.
Chicago alcanzó los US$ 500 por tonelada para julio de 2027, mientras el mercado local sostuvo referencias cercanas a US$ 450. La expectativa por el diálogo comercial entre Estados Unidos y China vuelve a mover el tablero agrícola.
24 de setiembre de 2026
InfopaísEl mercado internacional de granos inició la semana con una señal que volvió a captar la atención del sector agroexportador uruguayo: la soja para julio de 2027 llegó a US$ 500 por tonelada en Chicago, mientras las referencias locales se mantuvieron en torno de US$ 450. El movimiento no garantiza que esos valores permanezcan, pero mejora el horizonte para una actividad que necesita cubrir costos y administrar con precisión sus decisiones comerciales.
El principal estímulo fue la expectativa generada por una reunión entre los presidentes de Estados Unidos y China. Los operadores aguardan señales de distensión arancelaria que puedan reactivar las compras chinas de soja estadounidense e incluso extenderse al maíz. En un mercado muy sensible a los anuncios políticos, esa posibilidad fue suficiente para fortalecer las cotizaciones de los contratos más largos.
La reacción debe leerse con cautela. La eventual mejora del comercio entre las dos mayores economías del mundo todavía depende de decisiones políticas concretas. Por eso, el nivel de US$ 500 funciona como una referencia atractiva para la planificación, pero no como una garantía de precio para toda la zafra.

Gráfica 1. Comparación de las referencias de soja informadas para Chicago y Uruguay.
Para Uruguay, una referencia local de US$ 450 por tonelada ofrece una señal favorable antes de la definición plena de la campaña 2026/27. El dato puede mejorar la ecuación esperada del cultivo, aunque el resultado final seguirá condicionado por el rendimiento, los costos de implantación, los fertilizantes, la logística, el tipo de cambio y las bases que separan el precio local de Chicago.
En este escenario, la comercialización escalonada vuelve a ganar relevancia. Fijar una parte de la producción, utilizar contratos a futuro o combinar ventas con herramientas de cobertura permite capturar valores considerados convenientes sin comprometer toda la cosecha ante una eventual continuidad de la suba. La estrategia dependerá de la estructura financiera y del nivel de riesgo de cada empresa.
El impulso no quedó limitado a la soja. La colza para febrero de 2027 alcanzó 563 euros por tonelada en el mercado Matif de París, el mayor nivel desde 2022. Convertida a dólares, la referencia rondó los US$ 645 por tonelada, mientras en Uruguay se mantuvo cerca de US$ 563. La diferencia recuerda que los valores internacionales deben ajustarse por moneda, calidad, logística y condiciones de entrega antes de compararlos directamente.

Gráfica 2. Referencias seleccionadas de colza, trigo y maíz.
El maíz subió alrededor de 3% en Chicago ante estimaciones privadas de rendimiento inferiores a las proyectadas por el Departamento de Agricultura de Estados Unidos. El contrato diciembre cerró cerca de US$ 213 por tonelada y mayo de 2027 en torno de US$ 221. A su vez, el trigo diciembre recuperó 1,6% hasta aproximadamente US$ 266, luego de haber tocado su mínimo de cuatro semanas.
En el caso del trigo, la situación del mar Negro continúa agregando una prima de incertidumbre. Los ataques entre Rusia y Ucrania afectan la normalidad de las exportaciones de una región decisiva para el abastecimiento mundial y hacen que cualquier novedad logística o militar se traslade rápidamente a los precios.
Brasil seguirá siendo una pieza central de la oferta global. La primera estimación citada para la zafra 2026/27 ubicó la producción brasileña de soja en 181,6 millones de toneladas, frente a 180,4 millones del ciclo anterior. El aumento sería moderado —unos 1,2 millones de toneladas— y se produciría con el crecimiento del área más lento de las últimas dos décadas.

Gráfica 3. Estimación de producción de soja en Brasil.
En Estados Unidos, el avance informado de la cosecha alcanzó 13% en maíz y 12% en soja, por encima del ritmo del año anterior. La proporción de cultivos evaluados entre buenos y excelentes se mantuvo en 57% para el maíz y 58% para la soja. Estos datos aportan volumen al mercado, aunque la discusión sobre los rindes definitivos continuará hasta que avance la trilla.
El Consejo Internacional de Granos situó la producción mundial total de cereales en 2.420 millones de toneladas. Aunque la cifra representó un ajuste al alza de 4 millones frente a la estimación anterior, quedó 3% por debajo de los 2.490 millones del ciclo previo. La combinación de menor producción, conflictos, clima y costos elevados mantiene la volatilidad como rasgo dominante.
El regreso de la soja a US$ 500 en Chicago y la permanencia de US$ 450 en Uruguay constituyen una señal positiva, especialmente antes de una campaña en la que cada punto de margen será determinante. Sin embargo, el mercado sigue expuesto a cambios en la relación entre Washington y Beijing, al tamaño real de las cosechas de Estados Unidos y Brasil, al clima y a la evolución de las monedas.
Para el agro uruguayo, el dato más valioso no es solamente el número del día, sino la posibilidad de transformar una mejora del mercado en una estrategia concreta. La ventana está abierta, pero su duración dependerá de factores que se mueven con rapidez.
Indicador | Referencia |
Soja Chicago julio 2027 | US$ 500/t |
Soja Uruguay | US$ 450/t |
Colza Matif febrero 2027 | € 563/t (US$ 645) |
Colza Uruguay | US$ 563/t |
Maíz Chicago diciembre 2026 | US$ 213/t |
Trigo Chicago diciembre 2026 | US$ 266/t |

La expansión de la oferta mundial comienza a perder fuerza y el nuevo equilibrio podría impulsar las cotizaciones internacionales. Para la cadena uruguaya, el escenario abre oportunidades, aunque persisten riesgos por costos, clima y demanda.

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