

La cuenta regresiva ya comenzó y tanto Argentina como España se encuentran inmersas en una auténtica fiebre mundialista. A pocos días de la gran final del Mundial 2026 en el MetLife Stadium de Nueva York, las calles, los bares y las redes sociales de ambos países se transformaron en una gigantesca previa cargada de ilusión, cánticos y rituales futboleros.
Argentina sueña con la cuarta estrella
En territorio argentino la expectativa es total. Desde Buenos Aires hasta Ushuaia, las camisetas albicelestes volvieron a adueñarse de las calles y los balcones comenzaron a poblarse de banderas nacionales. El Obelisco, escenario habitual de las grandes celebraciones futboleras, ya se prepara para recibir a miles de hinchas independientemente del resultado del domingo.
La clasificación ante Inglaterra desató festejos espontáneos en plazas y avenidas de todo el país, en una celebración que recordó inevitablemente a las noches inolvidables de Qatar 2022. Familias enteras, jóvenes y veteranos compartieron caravanas, fuegos artificiales y largas vigilias futboleras en una demostración más de la profunda conexión entre la Selección y el pueblo argentino.
La ilusión gira en torno a conquistar la ansiada cuarta estrella y revalidar el título mundial conseguido cuatro años atrás. Incluso una canción bautizada como “La cuarta estrella” se convirtió en el himno no oficial de los hinchas en esta recta final del torneo, acompañando cada reunión y cada celebración albiceleste.
La figura de Lionel Messi, posiblemente disputando uno de sus últimos grandes partidos con la selección, añade un componente emocional extra a una final que muchos ya califican como histórica.
España recupera la fiebre mundialista
Del otro lado del Atlántico, España atraviesa un fenómeno similar. La clasificación frente a Francia devolvió al país el entusiasmo que sólo generan las grandes citas futbolísticas y numerosas ciudades comenzaron a organizar pantallas gigantes y zonas para seguir el encuentro. Madrid, Palma de Mallorca y otras localidades preparan fan zones y espacios públicos para vivir colectivamente el partido decisivo.
La nueva generación liderada por Lamine Yamal, Pedri y Nico Williams despertó una ilusión comparable a la vivida durante la histórica conquista de Sudáfrica 2010. Precisamente Yamal y Pedri se han convertido en los jugadores más solicitados por los aficionados durante la concentración española en Estados Unidos.
La selección de Luis de la Fuente ya se instaló en Nueva Jersey para preparar el encuentro, mientras los medios españoles debaten sobre la posibilidad de conquistar la segunda Copa del Mundo de su historia y consolidar una nueva era dorada para el fútbol del país.
Una final que paralizará dos países
El ambiente en ambos lados del océano tiene un denominador común: la sensación de estar ante un partido destinado a quedar grabado en la memoria colectiva.
Argentina buscará mantener su reinado mundial y sumar una nueva estrella a su escudo. España intentará recuperar el trono conquistado en 2010 y confirmar el nacimiento de una generación llamada a marcar época.
Mientras tanto, las camisetas ya están preparadas, los bares reservan mesas desde hace días y millones de personas cuentan las horas para el pitazo inicial.
Porque cuando la pelota empiece a rodar en Nueva York, durante 90 minutos —o quizá algunos más— el mundo se detendrá y dos países vivirán al ritmo de una misma pasión: la de ser campeones del mundo.


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